MACROECONOMÍA: Toyota,  el nuevo rey

ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES

28 de abril de 2007

Hace algún tiempo recordaba yo que tres décadas atrás, decir General Motors (GM) era citar no sólo al mayor fabricante de automóviles, sino al mayor grupo industrial de EU y del planeta.

La célebre frase de "Lo que es bueno para GM es bueno para EU", popular en los años 50, aún expresaba lo que significaba esa compañía, fundada en 1908, para la mayor economía de la Tierra.

Pues bien, esta semana GM perdió el trono que desde 1930 —al desplazar a Ford— ocupaba como campeón mundial absoluto de la industria del automóvil, con ventas que en 2006 se acercaron a los 10 millones de unidades.

Lo curioso es que el nuevo rey no es ninguno otro de "Los tres grandes de Detroit", sino Toyota, el fabricante nipón que en el primer trimestre de 2007 vendió 88 mil vehículos más que GM, que por cierto implantó un récord de la compañía para un trimestre y vendió 2.26 millones de unidades.

Todo empezó a mediados de los años 70, cuando a EU comenzaron a llegar en masa los automóviles japoneses, de tanta calidad o más que los de GM, con precios más bajos y menos gastadores de combustible.

Con tal competencia se iniciaron los problemas para GM, que de inmediato tuvo que reducir el tamaño de los autos para competir con los tipos compacto llegados de Japón.

La cosa en los años 90 se agravó con el arribo de los vehículos de Corea del Sur. Desde entonces se veía venir lo que ahora es un hecho.

La coyuntura económica global, con el alza del precio del crudo y de la gasolina y un yen barato frente al dólar, fue clave para que Toyota superase a GM. El fabricante nipón ha visto crecer sin cesar sus ventas gracias a su competitividad en el precio y a sus modelos de consumo más eficiente.

En tanto, GM, pese a que mediante una agresiva política de recortes de gastos —anunció el despido de 30 mil empleados— mejoró su gestión económica, seguía pagando por haberse equivocado de estrategia en los años 90. Así, mientras los asiáticos hacían énfasis en autos menos gastadores, GM ampliaba su producción de los SUV, verdaderos elefantes rodantes que tragan gasolina como monstruos insaciables.

La guerra en Irak, el alza del consumo de crudo en China, los atentados a instalaciones petroleras en Nigeria, las tensiones con Irán, las amenazas de Venezuela y una especulación febril en los mercados, hicieron el resto: el precio del hidrocarburo se disparó hasta las nubes, de donde no quiere bajarse.

Pienso que GM ha sido víctima de la "psicología de lo grande" que impera en EU, debido a su enorme extensión territorial. El gigantismo de GM cuando el petróleo era barato tuvo buena acogida, pero luego abrió el camino a Toyota como nuevo líder de la más emblemática de las industrias, aún en los inicios del siglo XXI.

roberto.alvarez@laopinion.com

Abril 2007

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autor: Enrique celis

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