NOTICIAS DEL MUNDO AUTOMOTRIZ

 

TOMADO DE  LAOPINION.COM  Los Angeles CA     febrero 16  2004
¿Quién es el dueño del auto?

Se intensifica la lucha por quitarle el monopolio a los fabricantes de vehículos en ventas de partes, mantenimiento y reparaciones

Miguel González
Reportero de La Opinión

15 de febrero de 2004

¿Cuántas veces se ha encontrado usted con que tiene que volver al concesionario para que le den mantenimiento y hagan reparaciones a su automóvil nuevo o para comprar partes que éste necesita aunque los servicios le resulten más caros que en el taller de la esquina?
 Es probable que esta situación le resulte familiar a muchos. Es que hasta ahora las compañías fabricantes de autos se han resistido a entregar a los compradores de los vehículos o a los talleres independientes las claves para decodificar o tener acceso a los casi 15 sistemas de computación que regulan la operación correcta de cada sector del motor de un auto.

El argumento de las compañías automotrices para utilizar el sistema computarizado para el funcionamiento del vehículo tiene que ver con la eficiencia, la rapidez y la seguridad que éste le puede dar a un automóvil.

Usualmente, cuando se presenta algún problema en el motor la falla sólo puede ser detectada a través de las computadoras que manejan únicamente las empresas fabricantes que diseñaron sus sistemas.

“Esto limita el trabajo de talleres mecánicos independientes no afiliados a la marca automotriz”, señaló Nancy Feig, portavoz de la Asociación de la Industria Automotriz Posmercado (AAIA), una organización fundada por talleres independientes de todo el país.

“Cada vez que un automóvil nuevo sufre una falla el consumidor se ve obligado a llevar su vehículo al fabricante y a pagar sumas extraordinarias de dinero”, señaló Feig.

Según información proporcionada por el Departamento de Comercio, los consumidores en este país gastarán en 2004 unos 38,000 millones de dólares en reparaciones a sus vehículos.

La AAIA acusa a los diferentes fabricantes de automóviles de querer monopolizar la industria de reparación de autos al no revelar a mecánicos y a centros de reparación independientes sus planos y códigos para diagnosticar un problema mecánico en uno de sus autos y facilitar su reparación.

“Estas prácticas nos parecen ilegales, pues al no revelarle los códigos a los mecánicos que operan en pequeños talleres independientes, éstos pierden clientes e ingresos, lo que podría llevarlos a la quiebra”, explicó Feig en entrevista con La Opinión.

Uno de los afectados es Fidel Martínez, propietario de Martínez O.K. Auto Repair & Discount Tire Sales, un pequeño taller localizado en la ciudad de Long Beach, California.

“Han sido muchas las ocasiones en las que he tenido que mandar a un cliente a otro lugar porque no cuento con la tecnología que se necesita para diagnosticar el problema de un automóvil nuevo”, comentó Martínez.

La mayoría de los consumidores que no encuentran la solución a su problema en los pequeños talleres mecánicos se ven obligados a buscar ayuda en los concesionarios que sirven a su marca de auto.

“Esto usualmente significa que los consumidores pagarán más dinero por llevar su auto al concesionario y esto sólo beneficia a las compañías fabricantes”, señaló la portavoz de la AAIA, organización que tiene una membresía de 2,700 talleres independientes alrededor de la nación como NAPA, Midas, AutoZone, PepBoys, entre muchos otros.

Recientemente, la Coalición para la Igualdad en la Reparación de Autos (CARE), que agrupa a organizaciones como la Federación de Consumidores de América y la Federación Nacional de Negocios Independientes, entre otros, inició una campaña para promover el proyecto de ley de derecho de reparación por los propietarios del vehículo.

Gordon Keil, portavoz de la corporación alemana de autos BMW, comentó que las acusaciones que la AAIA ha hecho son totalmente falsas, pues su empresa siempre se ha comprometido a revelar la forma e reparación de sus autos.

“Hemos establecido sitios de la internet que están diseñados específicamente para mecánicos independientes y que revelan planos de manufactura y forma de reparación, todo esto es accesible a un precio muy razonable”, explicó Keil a La Opinión.

La Opinión consultó con algunos centros Jiffy Lube, los cuales revelaron que en ocasiones las tarifas razonables de las que Keil habla pueden llegar a superar los 10 mil dólares.

“Creo que esta cifra es razonable para muchos negocios, especialmente porque podrán reparar una gran cantidad de vehículos más rápido y eficientemente y eso atraerá más clientes”, dijo Keil.

Aaron Lowe, vicepresidente de asuntos gubernamentales de la AAIA, respondió que las tarifas que fabricantes como BMW cobran son demasiado caras y limitan a muchos mecánicos independientes.

El tema ha causado tanta controversia que el Congreso de Estados Unidos se ha involucrado después de que cinco de sus miembros presentaran el proyecto de Ley de Derecho de Reparaciones que, de ser aprobado, obligaría a todos los fabricantes de autos a revelar sus planos de tecnología y métodos de reparación sin la necesidad de que los pequeños negocios de mecánicos tengan que pagar una tarifa.

“Anteriormente, nosotros buscamos llegar a una solución amigable con las corporaciones de autos. Desgraciadamente, encontramos mucha resistencia que nos llevó a pedirle a miembros del Congreso que propusieran una ley que obligase a estas compañías a revelar sus métodos de reparación”, dijo Lowe, quien añadió que de ninguna manera se pondría en riesgo los secretos de manufactura de las compañías automotrices.

Para Martínez, la situación es frustrante porque mientras los dos lados debaten un tipo de ley, su negocio sigue perdiendo clientes por no contar con la tecnología necesaria para leer los códigos de las computadoras de los vehículos de modelos nuevos.

“Las máquinas que se requieren para diagnosticar el problema de un auto son bastante costosas y veo muy difícil que un pequeño negocio pueda invertir tanto dinero para comprar la tecnología que ayude a hacer este tipo de diagnósticos”, dijo.

Aun así, los fabricantes de autos admiten que prefieren que sus concesionarios se encarguen de las reparaciones de los vehículos, algo que según la AAIA resulta más costoso para el propietario del vehículo y una competencia desleal para los talleres independientes.

“Queremos mantener los clientes con nuestros concesionarios porque como fabricantes conocemos mejor nuestro producto”, dijo recientemente Tony Fujita, vicepresidente de servicio al cliente de Lexus y Toyota, en una reciente entrevista con USA Today.

Lowe explicó que se espera que el proyecto de la Ley del Derecho de Reparaciones se debata muy pronto en el Congreso y sea aprobado para proteger a los pequeños negocios.

“Mientras tanto, tenemos que defendernos de los fabricantes de autos europeos, quienes son los que más se han opuesto a cooperar con estos negocios”, dijo Lowe, quien añadió que Toyota ha sido la empresa que más ha cooperado al revelar sus planos y códigos.

Irónicamente, Martínez vivió en carne propia la impotencia de no poder elegir el taller de su preferencia y poder repararlo él mismo.

“Fue algo que no me gustó porque éste es mi negocio. Me he quedado viendo porque no puedo competir con ellos [los fabricantes de autos]”, finalizó.

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autor: Enrique celis

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